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jueves, 16 de noviembre de 2017

La rebelión de Nuevo Callao y el poblado posible (I)

Para llegar a la historia

Entrada de Nuevo Callao
Esta es la primera entrega de una investigación hecha en el sitio donde tuvo lugar uno de los hitos más importantes de las luchas mineras en Venezuela: la rebelión de Nuevo Callao (1995). En este tiempo de transformación de la actividad minera en nuestro país es pertinente revisar la evolución de ese poblado hasta el momento actual. Su fundación fue violenta; mineros organizados de Tumeremo se pusieron al frente de una multitud harta del saqueo y la humillación de la transnacional Greenwich Resources, expulsó a los dueños de la compañía que se llevaba el oro de Venezuela y desde entonces la explotación minera está a cargo del pequeños mineros organizados.

Está llena de falsedades la propaganda que quiere satanizar a los pueblos mineros, exponiéndolos al desprecio del resto del mundo como territorios donde sólo existe barbarie, catástrofe y corrupción. Tampoco proceden la edulcoración ni la idealización de un fenómeno económico-social que sí ha sido violento y tortuoso, como todo proceso creador de sociedades. Hay problemas y complejidades que el Arco Minero del Orinoco no ha creado sino que está comenzando a sistematizar para normar y corregir algunas situaciones inaceptables. Unos problemas y complejidades que un buen número de personas pensantes y trabajadoras están luchando desee hace años para eliminar o transformar.

El municipio Sifontes del estado Bolívar es un territorio con una historia de luchas populares y numerosos ensayos de organización social y política. Por eso, los planes de humanización y dignificación de la actividad minera son un proyecto realista y posible: allí donde el fascismo y la ignorancia se empeñan en ver salvajes, hay en realidad seres humanos con el talento y el impulso de vivir de otra forma, conservando y humanizando su actividad económica primordial.

En esta primera entrega se arroja luces sobre un contexto histórico y sobre el espacio geográfico, una visión inicial necesaria para entender la enormidad del trabajo hecho por la gente, cuando expropiar empresas no era una política de Estado sino una gesta heroica de pueblos.


José Roberto Duque


Sí, aquí era donde azotaba El Topo, autor de la masacre de los mineros de Tumeremo el año pasado.

No, eso no es lo más importante que ha pasado en la historia de Nuevo Callao.

Habrá acción en este intento de reconstruir los hitos de la historia de ese intento de poblado minero, pero no caeremos en la tentación facilona e irresponsable del sensacionalismo.

Eso sí, nos permitiremos un poco de dramatismo. El poblado minero cuya breve historia reconstruiremos queda al sureste de Tumeremo, más cerca del Esequibo que de Brasil y más cerca de Brasil que de Caracas. La mayoría de sus minas está registrada en el radio de acción del Arco Minero del Orinoco, lo cual, por lo que acabamos de decir y por otras razones más, es un acto de soberanía.

***

Antes del renacer del oro la fiebre era de balatá.

En este territorio selvático del estado Bolívar la explotación del caucho llegó a ser mucho más rentable que la del oro, más o menos hasta mediados del siglo 20. Era una actividad ruda, que podía llegar a ser cruel e inhumana.

A los hombres, miles de hombres, que venían a extraer de un coloso vegetal la materia prima del caucho los llamaban pulgueros. Eran los obreros encargados de trepar a un árbol alto y robusto llamado pulgo, hacerles cortes transversales que hacían drenar la savia, un líquido blanco y viscoso, hacia un canal principal, en cuyo extremo inferior se colocaba una especie de canal metálico. Por allí corría el liquido e iba a parar a un recipiente. Ese recipiente era puesto en el fuego y la sustancia se iba convirtiendo en una pelota de goma que se vendía a buen precio. Suena fácil y hasta divertido el trabajo, pero el paludismo y los accidentes laborales diezmaron a centenares de estos trabajadores.

Todavía se pueden ver, en la vía que va desde la comunidad kariña Los Guaica hasta Pueblo Viejo (centro fundacional de Nuevo Callao), e incluso más adentro entre las actuales minas de oro, algunos de esos árboles centenarios objeto de explotación. Les haces un pequeño corte levantando la corteza y la leche del caucho vuelve a fluir.


Una pequeña herida a un pulgo, árbol del balatá
Por esa pequeña herida fluye la savia que en otro tiempo era fuente de riquezas




Marcos Rivero y Luis Gerónimo Marcano conservan algo más que el simple cuento/testimonio de los viejos: el primero vio muchas veces al pasar algunos de aquellos canales recolectores incrustados en los árboles, pero cuando adquirió conciencia del valor patrimonial de esos objetos fue a ver si recuperaba alguno y ya no quedaban rastros. Marcano tuvo más sentido de la oportunidad y conserva una “espuela”, implemento que los pulgueros se colocaban a la altura de los tobillos para ayudarse a trepar por los troncos hasta arriba.

La vía que conduce desde Tumeremo hasta Nuevo Callao es asfaltada hasta un punto; es la Troncal 10, la carretera nacional que comunica con La Gran Sabana. Luego hay que desviarse hacia el este por una vía de tierra, transitable por un corto trecho para cualquier vehículo en buenas condiciones, y de pronto se convierte en una pequeña pesadilla en la que sólo se puede seguir en una toyota (las hazañas cotidianas han inmortalizado esta marca japonesa), en moto o a pie. La otra opción es un helicóptero (el pájaro, lo llaman), pero hace unos años este medio de transporte dejó de ser una alternativa viable, por los costos.

Muy contadas veces, sobre todo en casos de emergencia, los pobladores de Nuevo Callao solicitan uno por teléfono a la compañía Ranger, pero tienen que estar dispuestos a pagar el precio: 30 gramas de oro o 60 millones de bolívares, por una “carrerita” hasta Tumeremo, que dura unos pocos minutos. Hacia el año 1996 los estudiantes y la maestra de la escuela de Rancho de Lata (un sector del núcleo fundacional de Nuevo Callao) se trasladaban en helicóptero desde la orilla del río Botanamo hasta la sede del plantel ubicada a unos dos kilómetros. Ahora ese corto trayecto se hace por picas y caminos.

Tumeremo queda a unos 60 kilómetros de Nuevo Callao, pero por ese intento de carretera (una pica, en el lenguaje popular de los lugareños) puede uno invertir hoy entre una hora y media y doce horas, dependiendo de las condiciones climáticas, las del terreno y las del vehículo en que uno se mueva. A mediados de noviembre de 2017 hicimos el trayecto en casi 5 horas. Es tiempo de lluvias esporádicas y pasajeras y esa escasa agua es suficiente para llenar el camino de lagunas, repentinas trampas de arcilla, huecos formidables que la toyota sortea ayudada por el winche y sus aliados, los muchos árboles del entorno. Si uno viaja al descubierto en la parte trasera la faena se agradece si uno va dispuesto a “pasarla distinto”, en clave de aventura memorable para citadinos. Hay un bejuquito insidioso y malasangre lleno de espinas curvas como uñas de gato, que cuelga de los árboles y parece haber sido diseñado especialmente para amagarle la vida a los viajantes distraídos; si uno no lo esquiva a tiempo puede romperle la piel, la ropa o incluso llevarse impunemente un ojo. En la zona lo llaman jalapatrás, y créanlo, no podía llevar un mejor nombre esa ramita tan ladilla.

Hay que bajarse y caminar cada tantos kilómetros, porque hay tramos en que la toyota tiene que lidiar con el menor peso posible contra el barro y a veces se inclina hasta casi voltearse; es difícil decir si esos hombres llevan la camioneta o si la camioneta los lleva a ellos. Uno ha transitado por carreteras feas en la vida, y esta califica como de las más odiosas. Pero cuando uno le comenta esto al chofer de la toyota el hombre suelta un grito de burla y aporta este otro dato toponímico: “¡Muchacho!, esta carretera es bella, esto es una autopista. Si quiere ver carretera mala siga hasta Botanamo; antes de llegar hay un pedazo que llaman La Lambada”. Quienes no se hayan enterado de que hubo un baile brasileño de moda en toda América los años 80 sólo tienen que buscar los videos: aquello era una faena hipnotizante en que las garotas agitaban cintura, cadera y culo en un despliegue maravilloso de sensualidad. Vaya y mire los videos: así mismo se menean las toyotas llenas de gente y mercancías al pasar por esa parte de la ruta.



La carretera se convierte en una pequeña pesadilla
Unos kilómetros antes de llegar al río Botanamo (río que es preciso cruzar en chalana artesanal, esperar que la toyota haga lo mismo y proseguir) los mejor informados informan: “Debajo de la carretera, en esta curva, aparecieron enterrados varios cadáveres el año pasado. El helicóptero donde vino la fiscal general aterrizó en este punto y aquí mismo uno veía botadas las batas, guantes y mascarillas que usaron los forenses”.

Cruzando el río Botanamo
Venimos de El Callao, donde uno aprende por esas cosas de los nombres de los pueblos que hay asuntos que no es bueno andar comentando ni preguntando mucho en público, pero está claro que se estaban refiriendo a la masacre perpetrada por El Topo y su banda.


Esa matanza, que según cuentan los vecinos no fue ejecutada allí sino en un lugar lejano, y esta carretera sólo les sirvió a los asesinos para ocultar los cuerpos, no ha sido lo más espectacular que ha ocurrido en este pueblo. Hay sacudones lamentables y perversos, y hay otros que funcionan como punto de arranque o Big Bang para las faenas edificantes de los pueblos.


En Nuevo Callao hay comunidades kariña que viven de la caza y la pesca, también de sus conucos y de su elemento ancestral por antonomasia: la yuca y sus casabes. No es extraño que de vez en cuando aparezcan por el pueblo vendiendo piezas de cacería: venados, lapas. Los moradores han visto cerca del poblado ejemplares de león barretiao, dos variedades de tigres, ofidios de varios calibres. Las minas de Nuevo Callao están, entonces, en medio de una selva espléndida, remota y peligrosa en muchos sentidos.

***

Próxima entrega: la rebelión de 1995

viernes, 3 de noviembre de 2017

Algunos términos propios del lenguaje minero

Néstor Perlaza

-Anfo o anfor: explosivo utilizado en la voladura de piedras en los sitios donde se supone que hay oro.
-Barranco: Un hueco en la tierra, de profundidad variable; hay barrancos de 15 y más de 50 metros de profundidad. Es el lugar de trabajo de la cuadrilla minera. En barrancos trabaja la pequeña minería de veta, no la aluvional.
Barranco de 20 metros en las afueras de El Callao

-Bataqueao: es el minero que está quebrado, que está sin dinero, sin oro, sin herramientas. También se utiliza para definir cuando un grupo de mineros, luego de invertir tiempo y recursos, el barranco no produjo oro o produjo muy poco. "Salimos bataqueaos", es la expresión del minero que no tuvo suerte y salió de la aventura con deudas.
-Batea: es el tradicional instrumento circular de madera, de un diámetro de unos 80 cm, que utiliza el bateero para ir seleccionando material con posible oro.
-Bateero: así se le llama al minero artesanal. No utiliza herramientas mecánicas y su trabajo es para recuperar oro aluvional u oro cochano, oro suelto en “cochanitos” (pedacitos). El minero bateero, el más numeroso de toda Guayana, es la mujer o el hombre que vemos en los márgenes de los ríos recuperando oro con su batea y su suruca.
-Bulla: se refiere al momento y lugar en que los mineros encuentran oro, y comienza la explotación. al saberse la noticia, al sitio se trasladan cientos y a veces miles de personas a participar en la extracción y procesamiento, como paso en Nuevo Callao en el año 1995 o en Hoja de Lata en 2001. A ese lugar llevan sus equipos, arman campamentos, montan bodegas, molinos, etc. Eso lo hacen con mucha rapidez: un pueblo-caserío minero, a raíz de una bulla, puede nacer y conformarse como comunidad en un lapso de una semana.
-Cuadrilla minera: Es la base organizacional primaria de las labores en la mina. En la mina puede haber miles de oficios, pero todos dependen de la cuadrillas mineras. Son ellas las que buscan y sacan el Oro. Normalmente están conformadas, por cinco personas, por lo general cuatro hombres y una mujer.
-Curao: así se le dice al minero aprendiz. El novato que no sabe y está aprendiendo el oficio.
-Embombao: se le llama así al minero que encontró un buen oro, una buena zona de trabajo, y le fue bien en la faena. Es lo contrario del “bataqueao”: alguien que salió “embombao” tuvo suerte y a veces sale con una pequeña fortuna.
-Guayare: es el morral minero, una estructura de madera curva que, con un fuerte tejido, se coloca a la espalda y tiene hasta capacidad de soportar 50 Kilos, el Guayare. Es creación de nuestros ancestros indígenas. Entre los pueblos panare se puede ver todavía guayares auténticos, hechos con palma de moriche.
-Machina: ascensor manual del barranco, un instrumento propio del trabajo de minería de veta. La machina consta de dos horquetas gigantes, de un metro o un poco mas de altura, que se coloca a ambos lados del hueco (barranco). De horqueta a horquetas se pone un tronco al centro, en el que se coloca un largo mecate, para bajar a los mineros al barranco y subir, con tobo amarrado al mecate, lleno de material aurífero.
-Molino: Lugar y maquinaria para moler el material extraído de los barrancos.
-¡Plomooo!: cuando en una mina de veta se escucha el grito “¡plomo!” hay que correr a cubrirse la cabeza o resguardarse tras los árboles, y preparar el saco para agarrar material. Significa que en los próximos minutos o segundos va a explotar el barreno de anfor (dinamita) colocado en el barranco. Por la explosión saltan a alta velocidad cientos o miles de piedras de cuarzo que contienen oro. Hay que cubrirse porque esas piedras se convierten en proyectiles. El saco es para recoger las piedras y llevarlas a moler al molino. Normalmente las piedras que salen del hueco, son para todo el pueblo, allí las mujeres mineras se pueden hacer de un buen material, y las piedras que quedan dentro del barranco, son de los dueños del barranco.
-Ripiar: esta actividad, consiste en, romper la dura piedra de cuarzo, a fuerza de mandarria, para que los fragmentos queden más o menos del tamaño de una caja de fósforos. Cuando el minero saca el material del barranco, bien sea a través de barra (a pulmón), o con un martillo hidráulico, o con dinamita, las piedras de cuarzo, salen grandes, como del tamaño de una mano. Los Molinos (el más usado es el H70, también llamado Molino Brasilero) no pueden moler piedras de un diámetro mayor de 8 cm, por lo tanto el minero debe demoler las piedras grandes con mandarria. Esta actividad es peligrosa, porque a cada mandarriazo saltan micropedazos de cuarzo, los cuales se pueden meter en los ojos de los mineros y por esto es frecuente ver trabajadores con lesiones en los ojos e incluso con un ojo inutilizado. Eso se resuelve utilizando lentes de seguridad o instalando máquinas ripiadoras en todos los molinos. Normalmente, el minero prefiere moler su material con molinos que tengan ripiadora.
Material listo para ripiar; arriba, el molino
-Suruca: es la malla o colador donde el minero luego de selecciónar el material en la batea, lo cuela, lo pasa por el sedazo para separar la tierra y recuperar el Oro. Puede ser redonda o cuadrada.
-Veta macho, veta hembra: los mineros definen las vetas, al ojo, como macho y hembra, según el color, el grosor, la forma. Lo recomendable es seguir a la veta hembra, hacia ella es que se deben hacer las galerías para sacar el material aurífero. El macho de la veta, o la veta macho, da poco oro. Los mineros la consideran como “traicionera”, se debe por eso es seguir a la veta hembra.

jueves, 2 de noviembre de 2017

Ingenio contra los vapores mercuriales

Retorta artesanal fabricada por obreros de El Callao, auténticos tecnólogos populares

Una de los medidas que se han ido implementando en las minas para la disminución del impacto ambiental producto del uso del mercurio en la minería es la aplicación de tecnologías artesanales. La misión crucial del Arco Minero del Orinoco en materia ambiental consiste en la gradual sustitución del mercurio por otras sustancias y procedimientos que reduzcan o eliminen la contaminación en la actividad minera. Mientras ese proceso cobra fuerza, los pequeños mineros están siendo estimulados para que experimenten con tecnologías alternativas, y ya algunos han comenzado a fabricar sus propios implementos.

La retorta para la destilación del mercurio es uno de esos artefactos, complejo en apariencia y según el concepto canónico de “tecnología”, que pretende reservar a élites académicas y profesionales el manejo y fabricación de soluciones a los problemas cotidianos o asociados a la producción. Algunos mineros de El Callao, en el estado Bolívar, han producido ya estos artilugios tecnológicos, utilizando la lógica, el conocimiento del oficio y la observación de aparatos parecidos de origen comercial. Es falso que la tecnología sea patrimonio de sabios y superdotados; los poderes creadores del pueblo son los verdaderos autores de toda técnica, provechosa o dañina.

Como se sabe, el proceso de “quemado” del mercurio es el momento más contaminante y nocivo de la extracción tradicional del oro. Puesto el material (agua, piedra y minerales sometidos a trituración) sobre una lámina de cobre a la que se le aplica calor, se mezcla con el mercurio, cuya función es capturar las partículas de oro y separarlas del resto del material. En este proceso no sólo se desperdicia hasta 70 por ciento del oro contenido en el material, sino que una parte del mercurio se volatiliza afectando a los seres humanos a una distancia incluso de kilómetros de donde tiene lugar el proceso, y las plantas cercanas pueden recibir directamente vapores tóxicos. En artículo aparte daremos cuenta de las tecnologías alternativas usadas en Venezuela y otras partes del mundo (cianuración, carbón activado, otras) para recuperar más oro y con mucho menos impacto contaminante que el mercurio.

En síntesis, una retorta es un recipiente con un diafragma que regula el paso de las sustancias y un tubo que funciona como condensador; el tubo apunta hacia otro recipiente simple con agua y hacia allí van los vapores residuales y quedan neutralizados por enfriamiento. De esta manera se evita la expansión de elementos tóxicos producto de la evaporación del mercurio.

Se supone que en los territorios del Arco Minero debe avanzarse hacia la sustitución y eliminación del mercurio en el procesamiento del oro. Mientras esto se logra, estos ingenios tecnológicos cumplen la función de hacer más amigable una actividad agresiva por definición.

viernes, 27 de octubre de 2017

Las audaces propuestas de los mineros organizados a la Constituyente

  • Los obreros que ejercen la pequeña minería son el músculo y sujeto histórico de la actividad minera. Por años han sido objeto de explotación, maltrato, propaganda adversa y persecuciones. Hoy están en proceso de acordar con el Estado un nuevo tipo de relaciones entre los seres humanos, las instituciones y la naturaleza

ArcoNoticias

El Consejo Popular Minero Socialista (CPMS), entidad que agrupa a voceros de 60% de los trabajadores de la pequeña minería del sur del estado Bolívar, le ha propuesto a la Asamblea Nacional Constituyente la inclusión del tema minero en la nueva Constitución. Esta actividad ya está contemplada en la actual Carta Magna, específicamente en el artículo 302 de la CRBV, en estos términos:

El Estado se reserva, mediante la ley orgánica respectiva, y por razones de conveniencia nacional, la actividad petrolera y otras industrias, explotaciones, servicios y bienes de interés público y de carácter estratégico. El Estado promoverá la manufactura nacional de materias primas provenientes de la explotación de los recursos naturales no renovables, con el fin de asimilar, crear e innovar tecnologías, generar empleo y crecimiento económico, y crear riqueza y bienestar para el pueblo”.




Pero más allá de esa petición puramente formal destaca el espíritu renovador y transgresor de sus propuestas, contenidas en un documento entregado a la directiva de la Asamblea Nacional Constituyente. Aquí, extractos de algunas de las más audaces:

  • Declaración de las áreas de uso minero en la Zona de Desarrollo Estratégico Nacional Arco Minero del Orinoco (ZDENAMO) precisando las áreas de vocación y factibilidad minera y/o demás usos, garantizando continuidad en la asignación de más áreas con dicha vocación.
  • Creación del Plan Rector Minero de la Nación que garantice la continuidad de las políticas mineras con visión holística, que considere elementos como:
    • Censo real de la población minera orientado a generar políticas de control de acceso a las zonas de actividad minera.
    • Caracterización de las potencialidades mineras y no mineras (agrícolas recursos hídricos, reservas forestales, potencialidades culturales, potencialidades turísticas) de los sectores donde se desarrolla esta actividad.
    • Recomendaciones para el adecuado aprovechamiento minero.
    • Generar el diagnóstico de las áreas intervenidas por la actividad minera, elevando recomendaciones y propuestas para la adecuación ambiental de los espacios implicados en la actividad minera.
    • Generar una Agenda Social que considere los elementos fundamentales para el Buen Vivir de los sectores mineros.
    • Creación del Fondo Social Minero como instrumento de seguridad social a los mineros.
  • Impulsar la creación del Centro Nacional de Insumos bajo las siguientes modalidades:
    • El manejo de lubricantes, combustibles y explosivos a través de manera directa con el estado a través de la instancia que considere pertinente para la comercialización.
    • La procura de insumos, maquinarias, equipos, herramientas y bienes de capital a través de empresas privadas nacionales en la zona hasta que el Estado adquiera las capacidades de proveer estos servicios.
  • Elaboración del Reglamento para el Decreto 2.165 (Ley de Oro y demás minerales estratégicos) con la participación activa y protagónica de los mineros a pequeña escala.
  • Propiciar las condiciones para que se realice el Congreso de la Patria Capitulo Pequeña Minería para validar las propuestas surgidas en las Asambleas de Base Patriótica donde participaron los actores mineros y mineras del Estado Bolívar, tomando esta experiencia como referencia para la creación al Plan Rector Minero.
  • Creación de un Viceministerio de la Pequeña Minería, ya que los pequeños mineros son la fuerza de trabajo que ha generado históricamente y de forma ininterrumpida producción y arrime de mineral aurífero, generando aportes al PIB y a las reservas internacionales de Venezuela en el Banco Central de Venezuela (BCV).
  • Participación del Poder Popular en el establecimiento de las Alianzas Estratégicas en las Áreas de Uso Minero que sean decretada como mecanismo de control social.
  • Dar carácter oficial a través de una resolución o decreto que regule material aurífero en movilización dentro del Estado Bolívar considerando los siguientes parámetros: 

    • La movilización hasta de 30 gramos mineros y/o fundidos.
    • La movilización en moneda del equivalente al precio actual del mineral minero y/o fundido.
    • Se propone que esta medida sea transitoria hasta la instrumentación definitiva de los Centros de Acopio Locales.

Será tarea de la ANC la discusión y seguimiento a estas proposiciones, que rebasan el ámbito teórico y encuentran sustrato en dos necesidades básicas del país y de la humanidad: el respeto a la naturaleza y a la diversidad del entorno (“Caracterización de las potencialidades mineras y no mineras (agrícolas recursos hídricos, reservas forestales, potencialidades culturales, potencialidades turísticas) de los sectores donde se desarrolla esta actividad”) y la visión de una clase trabajadora empoderada y dignificada (“Generar una Agenda Social que considere los elementos fundamentales para el Buen Vivir de los sectores mineros / Creación del Fondo Social Minero como instrumento de seguridad social a los mineros”).


Así extrae oro la pequeña minería

Néstor Perlaza

Este texto tiene intención informativa, mas no pedagógica. Se narran aquí detalles muy generales de un proceso que puede llegar a ser extenuante, complejo y devastador. No abundaremos por lo tanto en detalles muy precisos y técnicos.

Para la recuperación de oro, los pequeños mineros pueden practicar la minería de veta o la aluvional. En esta entrega describiremos la minería de veta, que por cierto es la más controversial de las que practican los pequeños mineros (son capítulo aparte los métodos de la gran minería de proporciones industriales).

La minería de veta es un proceso largo que a veces puede comenzar con un actividad artesanal y terminar en un proceso altamente tecnificado. El proceso comienza cuando se arma la cuadrilla. Una cuadrilla mínima puede estar integrada por cuatro hombres y una mujer, todos socios de la producción.

El proceso, muy resumido, es este: los mineros sacan material (piedra y arena) de los barrancos. Ese material es llevado a los molinos, donde es tratado con diversas técnicas para separar el oro de la piedra y la arena. Pero eso que se dice tan fácil está lleno de pasos y condiciones complejas, que iremos describiendo hasta donde podamos convertirlo en un relato entendible.

La cuadrilla, luego de de ubicar el sitio en la mina donde se supone o se ha informado que existe oro, debe montar campamento y comenzar a cavar el hueco, que puede o debe medir un metro o un poco más de diámetro; a ese hueco se le llama “barranco” o “vertical”. Si se tiene las herramientas adecuadas, como un martillo hidráulico con su respectiva planta eléctrica, el trabajo puede ser rápido y no tan agotador, pero si no se tiene esa herramienta los mineros deben excavar con barra, pico y pala, hasta llegar a las vetas. A esto se le llama trabajar a pulmón. Hay vetas que se encuentran a relativamente poca profundidad (10, 12, 18 metros), pero a veces hay que excavar varias docenas de metros (hemos estado en barrancos de 40 y más metros).

Lógicamente, la cuadrilla minera tiene que comer, y allí es cuando aparece la figura del bodeguero, que en alianza con el molinero por lo general le da a crédito de comida a la cuadrilla minera.

Luego de varios días de trabajo, la cuadrilla minera debe haber acumulado de 30 a 50 sacos de material sacado del barranco; entonces entra en acción el toyotero. Normalmente los barrancos están lejos de las áreas de molinos; la cuadrilla debe entonces endeudarse con el toyotero, para el traslado de los sacos hasta el molino. El costo del traslado de esos sacos desde el barranco hasta el molino varía según la distancia y la cantidad de material a transportar.

Ya en el molino, la cuadrilla minera debe comenzar a ripiar el material. Ripiar es reducir el tamaño de las rocas extraídas hasta convertirlas en piedras más pequeñas o en arena. Esto, si en el molino no hay ripiadora. Luego se establece el cobro por moler el material (a veces 50℅ del oro que salga) y finalmente, si sale buen oro, de buen tenor, la cuadrilla minera saldrá “embombada” (con material que cuesta buen dinero). Pero si el material es tenor bajo la cuadrilla minera sale “bataqueada”: endeudada con el bodeguero, el toyotero y el molinero. Y si le alquilaron una planta o un martillo, también tendrá esa deuda. Al eso ocurrir a la cuadrilla, no le queda más que reanudar el trabajo en otro punto de la mina, para con mayor pericia y suerte encontrar el anhelado oro.

Técnicamente., el proceso de pequeña minería de Oro de veta.., puede resumirse en:
a) Extracción del material por parte de la cuadrilla
b) Traslado del material para la molienda
c) Ripeo manual o mecánico, si hay ripiadora en el área de molinos
d) Molienda, en molino H70
e) Amalgamiento del Oro, a través de planchas de cobre amalgamadas con mercurio, cianuro o carbón activado, o recuperación por gravedad, con alfombras y tamices.

Para la eficiencia de este último proceso, por gravedad, para evitar utilizar mercurio se debe poner al mínimo la pendiente donde están colocadas las alfombras (15 a 20 grados de pendiente) y utilizar la eficaz alfombra brasilera llamada pelo e' cochino).

Pero el proceso de recuperación no termina allí.

El proceso de molienda que hizo el molinero se denomina molienda primaria. Del material que llevó la cuadrilla minera al molino se van formando las colas, arenas auríferas. Ya en esa riqueza no tiene nada que ver la cuadrilla minera, ese material pasa a ser del dueño del molino.

La molienda secundaria es la que se hace a las arenas: se pasan por molinos de bola, o molinos de barra, buscando que las arenas queden a una granulometría semejante al talco. Después de eso, el oro se puede recuperar:

1) Por cianuración: el cianuro, tiene la particularidad de disolver los metales. Cuando está disuelto, en un proceso de unas ocho horas, se procede a separar el oro de otros metales que vienen de la naturaleza. El zinc, se utiliza para la separación, luego se condensa y se le aplica fuego (1120°C) para hacer la barra de oro. Minervén tiene dos gigantescas plantas de cianuración en El Callao. En la zona se han construido más de 50 plantas artesanales.

2) Recuperación por Carbón Activado: este es el proceso más limpio y eficiente para recuperar oro en grandes cantidades. Estas plantas pueden recuperar hasta un 95℅ del oro.