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viernes, 8 de diciembre de 2017

Las entrañas del coltán (III)

Pueblos indígenas: el rango constitucional

Miembros de una comunidad huottöja-piaroa, en Amazonas

César Vázquez

Para que el Estado venezolano otorgara la concesión a la primera empresa destinada a la explotación del Coltán en el país, 29 comunidades piaroa que habitan en el sector Parguaza del estado Bolívar, en frontera con el estado Amazonas, fueron consultadas por el Ministerio del Poder Popular para Asuntos Indígenas y finalmente llegaron a un acuerdo: autorizaban la instalación de la Empresa Mixta Minera Ecosocialista Parguaza (EMMEPSA). La serie de reuniones de trabajo en la comunidad, constituida por 640 familias y 3888 habitantes, se realizó durante cuatro meses en el año 2016.

Esta incursión me trajo hasta las orillas del río Parguaza (que en huottöja se escribiría Päruhuäbi aje) a la comunidad de Tierra Blanca, tierras huottöja-piaroas, a unos 25 kilómetros de la empresa. Allí, como en otros caseríos, me encontré con un testimonio recurrente, un río caudaloso y un sentimiento colectivo. Estas comunidades aprueban el Arco Minero del Orinoco porque lo ven como una oportunidad para el desarrollo integral de la nación.

Josué Mendoza es uno de los voceros indígenas huottöja del sector Parguaza, ante la EMMEPSA. Es maestro, representa a su comunidad en la demarcación de los pueblos indígenas y es vocero del consejo comunal. Para él existe el antes y el después, la recolocación de su cultura y su dignidad, un nuevo principio y está en la creación de la constitución del 99 impulsada por el primer triunfo irreversible del chavismo. Por primera vez en la historia se crea y se integra en la constitución nacional La Ley Orgánica de Pueblos y Comunidades Indígenas. A su lado se encuentra Enrique Gordo, Cacique General de Tierra Blanca, autoridad única de la comunidad reconocido en esa Ley; reitera que autoriza como vocero a Josué, quien me habla con la agudeza de lo que sabe.


Godoy dice que es conuquero, Josué dibuja sobre la tierra un punto dentro de un círculo para explicarme en esa abstracción el carácter colectivo y el modelo de desarrollo orgánico. “Nosotros como autoridades legítimas fuimos consultados como indica la constitución. Debatimos, hicimos mesas de trabajo con la presencia de 29 capitanes de la comunidad y en presencia de los caciques generales, aprobamos el Proyecto Nacional Arco Minero del Orinoco y a la vez aprobamos la instalación de la empresa en nuestras tierras del sector Parguaza”. A estos dirigentes los mueve un propósito, un asunto de justicia ancestral: los títulos de la autodemarcación colectiva de las tierra que están en un 70% adelantadas, y que las esperanzas de conseguirlos dependen de los avances en el diálogo con el gobierno nacional.

--¿En corto plazo qué se aspira? ¿Qué beneficios le trae a la comunidad la explotación del coltán con la creación de la Empresa Mixta Parguaza?
J.M.: Nosotros, conjuntamente con los diferentes capitanes de los pueblos indígenas, hicimos una asamblea para jerarquizar las necesidades. Una de las prioridades que se establecieron para presentarle a la empresa es la red de electrificación. Aquí hay instituciones educativas, hay ambulatorios y carecemos de electrificación, y para poder desplazarnos en el río y para poder llevar a nuestros hijos a la escuela hemos solicitado motores fuera de borda para las embarcaciones, carreteras que ya se han adelantado, y que son vitales para el desarrollo del sector Parguaza.

--¿La empresa sería mediadora o daría esos aportes?
J.M.: En la medida en que la empresa saque la producción nosotros nos veremos beneficiados en la parte social, así lo hemos establecido.

--¿Cómo les afecta la minería al margen de la ley, descontrolada sin ningún tipo de límites?
J.M.: Nosotros no migramos como mineros, pero nos afecta primeramente porque otros hermanos de otros pueblos indígenas que sÍ vienen de otros países trabajan en la búsqueda de oro y coltán, y terminamos siendo inculpados todos. Entonces el Gobierno empezó a decir que los indígenas del sector Parguaza somos mineros ilegales. No podemos recibir culpas de lo que no hacemos, en este sentido agradecemos que se instale esta empresa para que se pueda regularizar esta situación y que todo lo que vaya a producir llegue a ser beneficio de la nación.

La constitución del 99 contempló dos aspectos fundamentales. Representó en primer lugar un correlato de identidades y corrientes históricas que lograron conquistar a través de la Asamblea Constituyente un capítulo entero en el reconocimiento de los pueblos indígenas. Por primera vez en la historia sus cosmogonías y territorios alcanzaron rango de Ley. En segundo lugar, representaba un nuevo marco legal para la recuperación de las industrias básicas. Ambos elementos, aunque parezcan antagónicos, forman parte del rescate de la minería; recuperar el suelo para quienes históricamente fue negado, poder explorarlo y explotarlo en beneficio colectivo. No es una contradicción, es una forma de restituir la dignidad.
                                            
“Después de dos décadas”, comenta Josué, “en este pueblo el partido de la Revolución ha ganado con el 95% de los votos la últimas elecciones. Mantienen la fe en que este año (¡por favor!) mejorarán la estructura escolar.




lunes, 27 de noviembre de 2017

Las entrañas del coltán (II)

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A la entrada de Parguaza


He leído su expediente, Cabo. Venezuela, ¡eso era un bosquecito! Nada que ver con esto, tienes valor para andar en este vecindario.
Coronel Miles Quaritch. Avatar.


César Vázquez

El 15 de enero de 2010, el presidente Hugo Chávez anunciaba al país:
“Hemos descubierto, en 2009, los primeros vestigios de lo que pudiera ser una gigantesca reserva de un mineral estratégico, y es bueno que el país comience a saberlo… Todavía no sabemos la cantidad que tenemos, pero por las informaciones que llegan es una reserva grande y pudieran aproximarse a 100 mil millones de dólares”.
El Estado venezolano oficializaba así la noticia: Venezuela posee uno de los yacimientos más grandes de coltán sobre el planeta. Antes, las mafias de saqueadores habían descubierto y tenían un tiempo extrayendo ilegalmente este mineral compuesto por tantalita y columbita, esencial para el desarrollo de las industrias de telecomunicaciones y aeropespacial. El decreto del Arco Minero del Orinoco y las primeras acciones sobre el terreno pretenden detener el saqueo y aprovechar esos recursos para las arcas de la nación.
Casi simultáneamente a ese anuncio se estrenaba la película Avatar, de James Cameron, una de las más taquilleras de la historia del cine. Este film no solo contenía las imágenes más brutales de terrofagia (destrucción ambiental por causa de la exploración y extracción de minerales) que se habían visto en ningún otro film, sino que además dejaba claro en su guión el interés (o la obsesión) que mantiene el Gobierno de los Estados Unidos sobre nuestras reservas naturales.
Seis años después de este anuncio y de este affaire de la guerra sucia que se mantiene sobre nuestra percepción como país, como venezolanos, el presidente Nicolás Maduro firmaba el decreto que reserva al Estado venezolano el derecho y la potestad de explotar este superconductor mineral. Y en 2017 entra en operaciones la primera empresa dedicada a la exploración y explotación de este superconductor mineral, la Empresa Mixta Minera Ecosocialista Parguaza, ubicada en el estado Bolívar. El socio del Estado en esta empresa es la Corporación Faoz.
La empresa mixta produjo su primera tonelada de coltán en septiembre de este año. En ese entonces, César Sanguinetti, presidente de la empresa, afirmó que mientras se calibraba y adaptaba la maquinaria a las condiciones del terreno podrían producirse 20 toneladas mensuales de coltán.
César Sanguinetti fue diputado de la Asamblea Nacional por el estado Amazonas y magistrado de la Corte Suprema de Justicia. De entrada comenta que por encima de cualquiera de sus títulos es indígena, y que por lo tanto cree en la cosmogonía de sus pueblos: “Si no creyera, no estaría en este proyecto”. Luisa Alcalá es su Gerente General, representante de la corporación Faoz, profesora universitaria, experta en petróleo y minería.

Luisa Alcalá y César Sanguinetti
Ambos son los responsables, junto a un equipo transdisciplinario de profesionales en diferentes áreas, de esta iniciativa empresarial ecosocialista, en la que el Estado tiene 55% de las acciones y la empresa privada con capital nacional el 45% restante. En la sede de la empresa aceptaron dar estas declaraciones.

--Uno de los ataques al Arco Minero del Orinoco en medios nacionales e internacionales ha sido desde la semántica: ¿cómo es eso de una minería ecológica? Todo daño ecológico puede ser ambiental, comunitario y humano.
C.S.
Lo que se viene haciendo y queremos hacer, se trata de un gran reto que podría servir de ejemplo para el mundo. Tenemos la responsabilidad de generar este nuevo enfoque, esta nueva visión en el enfoque del desarrollo minero ecológico, a través de una interacción con las comunidades indígenas, cuidando lo espiritual y el patrimonio natural, justamente. Estas tierras donde se dio esta concesión para la explotación del coltán son de los piaroa, de hecho los piaroa se han venido integrando como trabajadores de la empresa y en el desarrollo permanente de las acciones de la empresa, que respeta su cosmogonía.

--¿Cómo se da el proceso de la concesión?
L.A. Inicialmente la otorga el Presidente de La República, Nicolás Maduro, y el hecho de estar plegados a la Constitución. Somos parte de la decisión luego de una consulta que se hizo durante tres meses, y que se da en el seno de comunidades indígenas. Tenemos esa concesión autorizada por ellos, para explotar diversos minerales, pero por ahora lo que hemos encontrado es coltán. Queremos sumarle a la nación beneficios directos de esta explotación, que no exista fugas de capitales.

--¿Como se piensa resarcir los daños, que sabemos son inevitables?
L.A. Tenemos dos zonas por resarcir, por reforestar, con profesionales indígenas dentro del área ambiental, como es política de la empresa. Una es las zonas afectadas por la minería ilegal, y una segunda, la que la empresa vaya a explorar.
C.S. Ya estamos reforestando la que por 15 años o más ha sido afectada por efectos de la minería ilegal, y la venimos reforestando con las mismas especies de estos ambientes.

--¿La empresa es autosuficiente con la producción a través de sus propios insumos, o necesita comprarle al minero artesanal para alcanzar las metas?
L.A.
Podemos ser autosuficientes, pero debemos comprarle a los mineros artesanales, siempre que se organicen y estén registrados como Brigadas Mineras por la Misión Piar, de lo contrario no se puede.

--¿Ya se les está vendiendo coltán a los principales compradores del mundo, a pesar del bloqueo financiero que se mantiene por parte de Estados Unidos sobre nuestro país?
C.S. Hasta ahora no, esto obedece hasta ahora a un trámite administrativo, se trata de una licencia de exportación. En este momento estamos en trámites, ya que esa licencia la da el Banco Central de Venezuela. Podríamos producir más de 20 toneladas mensuales, pero en esta primera proyección estamos siendo prudentes, previendo resultados conservadores.

El kilo de coltán en el mercado internacional fluctúa entre los 40 y los 120 dólares, dependiendo de la calidad y cantidad de sus componentes, de modo que una explotación sostenida pudiera significar un paso importante en la misión de generar divisas no petroleras.
Discernidora de coltán en Parguaza